Se muestran los artículos pertenecientes a Enero de 2007.
04/01/2007
Capítulo VIII - El Universo
Tema: Comprender lo incomprensible
(Ver capítulos anteriores de este tema)
Durante cientos de miles de años los humanos creyeron que "El Mundo" consistía en una superficie plana con montañas, ríos, etc. inmutables, y cubierta por una bóveda azul iluminada de noche por innumerables lucecitas, sobre la que se desplazaban El Sol y La Luna. Nada tiene de extraño pues es la imagen que nos dan nuestros ojos, y en la actualidad aun existen personas que se comportan como si siguieran considerando esta imagen como real.
Sabios de la antigüedad (el equivalente entonces de nuestros científicos) fueron descubriendo sucesivamente que La Tierra era esférica, que no era el centro del Universo sino que giraba alrededor del Sol, etc., y divulgándolo a pesar de las feroces persecuciones religiosas que sufrieron y que a más de uno le costó la vida.
En su momento, en un punto del universo, una inmensa nube compuesta principalmente por hidrógeno y polvo comenzó a colapsarse, es decir que sus partículas al no estar exactamente a la misma distancia unas de otras se fueron acercando entre si las más próximas, aumentando con ello su atracción mutua y acelerando el proceso. Al final se formó en el centro una gigantesca bola y muchas pequeñas a su alrededor. Por un fenómeno bien conocido pero que no es necesario explicar aquí el conjunto comenzó a girar, cada vez más deprisa.
La inmensa cantidad de pequeñas bolas (llamémolas así aunque su nombre científico es el de planetoides) fueron chocando unas con otras, fundiéndose, y terminaron por formar los planetas que ahora conocemos y los demás cuerpos del Sistema Solar. La bola central que contiene mucha más masa que el resto del conjunto, El Sol, a causa de la presión de su propio peso alcanzó una temperatura de muchos miles de grados centígrados, la suficiente para desencadenar una reacción nuclear en la que dos átomos de hidrógeno se convierten en uno de helio y aparece una cantidad inconcebiblemente grande de energía. El Sol la dispersa a su alrededor en forma de radiaciones electromágnéticas, entre ellas luz y calor.
Entre las órbitas de Marte y Júpiter han quedado un gran número de estos primitivos planetoides que no llegaron a convertirse en un planeta y a los que llamamos asteroides. Más allá de Plutón hay otra zona de pequeños objetos, el Cinturón de Kuiper, hasta aquí todo dentro de espacios con forma de disco aplastado, y más allá otra gran zona con forma de esfera y repleta de objetos, la Nube de Oort. De estas dos últimas zonas de cuando en cuando se sale de su órbita algún cuerpo y llega hasta nuestras proximidades, son los cometas.
Este mismo fenómeno se encuentra en el origen de todas las estrellas, suponemos que en torno a cada una de ellas girará una corte parecida de objetos aunque hasta el momento sólo, por métodos indirectos, se han podido identificar algunos grandes planetas, en el límite de las posibilidades de nuestros instrumentos.
El conjunto de las estrellas a las que pertenece El Sol se llama la Via Láctea, le componen centenares de millones de ellas y es tan sólo una de las galaxias que integran El Universo.
Las galaxias a su vez son centenares de millones y cada día se descubren otras nuevas en los confines más alejados del universo a donde podemos llegar con nuestros telescopios que trabajan en toda la gama de las radiaciones electromágneticas, no sólo en la luz
Nos resulta fácil comprender todo esto mediante imágenes, ya que las que nos dan los telescopios son idénticas a las que nos proporcionan nuestros sentidos, pero lo que nos es imposible de abarcar con nuestra mente es su magnitud, las distancias. Otro tanto ocurre con el tiempo, ¿como formarnos una idea de lo que son miles de millones de años? Y sin embargo estas son las medidas de lo mayor que hemos llegado a conocer.
Todo la dicho, en general, queda para nosotros en el campo de lo bien conocido. Pasamos al de la hipótesis cuando nos preguntamos sobre el origen del universo y como evolucionará en el futuro. Y ¿Es único o existen otros demasiado lejos para que pueda llegarnos nada de ellos o existieron o existirán? A esto último sólo podemos decir "no lo sabemos".
(continuará)
11/01/2007
Capítulo 9 - Nuestras relaciones con los demás
Tema: Viaje al interior de la mente
(Ver capítulos anteriores de este tema)
Aunque ya se ha tocado este asunto de pasada, merece un capítulo por su fundamental importancia en nuestro equilibrio emocional.
Como se ha dicho somos un ser único, diferente de todos los demás, ni mejor ni peor que otra persona y no tenemos porqué compararnos con nadie ni con ningún modelo social prefabricado.
Lo que si tenemos que hacer es aceptarnos como somos, física y mentalmente, con nuestras capacidades, limitaciones y necesidades. Y una necesidad psicológica de la máxima importancia es la de comunicarnos con otras personas y la de establecer con algunas de ellas lazos de afecto. Cuantas más mejor, ya que nos causará menos transtorno la pérdida de alguno, lo que sin duda ocurrirá en algún momento.
Está el grupo grande de los amigos, cada uno con un nivel de amistad y de afecto mayor o menor, los hemos elegido nosotros y a la vez hemos sido elegidos por ellos. Si hemos sabido hacerlo razonablemente puede ser extraordinariamente valioso, un disfrute con su trato, un enriquecimiento con sus opiniones y un apoyo importante cuando atravesamos circunstancias difíciles.
Más importante, y también más conflictiva a veces, es la familia. Aunque a algunos les parezca demasiado crudo debo decir que el simple vínculo familiar, por si solo, no significa nada. Su extraordinario valor viene del afecto mutuo que conlleva en la inmensa mayoría de los casos (pero no en todos), principalmente entre padres e hijos, y entre hermanos además de la pareja. Si este afecto no existe (no importa el motivo) es mejor para ambos limitarse a relaciones de simples conocidos sin intercambiar ninguna información de tipo personal.
Hay que tener en cuenta que todo este conjunto de relaciones y afectos es dinámico, va cambiando lentamente con el tiempo, y resulta natural que un afecto que en su día fue incluso intenso pueda haberse desvanecido en una o en las dos partes interesadas. Resulta imprescindible aceptar el hecho como algo normal. Y si se trata de la pareja no tiene sentido el seguir viviendo juntos.
El peligro de estos afectos tan profundos viene de que algunas personas, con las mejores intenciones, pretenden coaccionar a otra para obligarla a que se comporte como a ella le parece mejor o más conveniente, sin respetar su personalidad y su libertad de decisión. Naturalmente me estoy refiriendo exclusivamente a adultos. Esto viene del pasado, cuando el concepto de libertad individual no existía y toda persona dependía de la voluntad de otra.
Otro peligro es cuando una persona se limita al afecto de otra, generalmente el cónyugue, y va prescindiendo de los demás. Se coloca en una situación de dependencia, que puede ser muy cómoda, pero que la hace terriblemente vulnerable. ¡¿Que pasará si dicha relación desaparece de pronto?!, puede ser un fallecimiento o, peor aun, que en la otra persona haya ido desapareciendo el afecto y llegue el momento en que tenga que manifestarlo. La interesada puede hundirse en las tinieblas.
Con esto termina el tema "Viaje al interior de la mente". Espero que haya sido útil tanto a quien haya seguido el largo camino indicado, como en su día hice yo, como a los que lo hayan emprendido sin terminarlo. Incluso a quien se haya limitado a leerle en su integridad y a reflexionar un poco sobre él, reteniendo lo, a su juicio, más importante.
Para ver todos los capítulos de este tema, en la columna de la derecha pulsar bajo el epígrafe "Temas" en "Viaje al interior de la mente"
18/01/2007
Capítulo IX - Teorías
Tema: Comprender lo incomprensible
(Ver capítulos anteriores de este tema)
Hasta aquí he tratado de dar explicaciones claras y al alcance de todo el mundo a fin de "comprender lo incomprensible" de las bases de la ciencia. Espero haber ayudado en esta difícil comprensión a quienes hayan leído detenidamente cuanto antecede y, especialmente, reflexionado sobre ello.
Ahora, para relajar la atención que ha sido necesaria, expondré algunas teorías curiosas dejando bien claro que entramos en lo que denominé "segundo campo", aquello que no está demostrado científicamente pero no se contradice con lo bien establecido y podría contribuir a dar una explicación a algunos hechos que por el momento carecen de ella.
Gaia o la Naturaleza
Hace unos 30 años un científico inglés lanzó la teoría de que todo el conjunto de la vida sobre la Tierra constituye un ser vivo al que llamó Gaia. Al principio fue rechazada vivamente, principalmente por el nombre elegido, en la actualidad es admitida por muchos científicos aunque en general siguen rechazando el nombre de Gaia y prefieren decir La Naturaleza.
Creo que el nombre tiene poca importancia, aunque prefiero el segundo para evitar las posibles asociaciones místicas del primero, diosa de la Tierra para los antiguos griegos.
Lo que si parece evidente es que el conjunto de todos los seres vivos que habitamos la biosfera constituye una entidad de las formadas por la "autoorganización de la materia", del tercer tipo, de lo que se ha tratado anteriormente, como los huracanes, los seres vivos y otros.
Cumple con su característica principal, la de mantener un equilibrio al que vuelve por si misma cada vez que se perturba.
A lo largo de la historia de La Tierra el aire ha mantenido su proporción de oxígeno, a pesar de que para ello es necesario un suministro constante (que procede de los seres vivos) sin el cual desaparece al combinarse con otros elementos, razón por la cual no se encuentra en la atmósfera de los demás planetas del Sistema Solar. También ha mantenido la temperatura dentro de unos estrechos límites, los necesarios para la vida tal y como la conocemos, a pesar de las variaciónes en el suministro de calor llegado desde El Sol, en distintas épocas.
Por último, de cuando en cuando se ha visto sometida a una importante perturbación, la caída de un aerolito gigantesco entre otras causas, una de las cuales, bien conocida, provocó la extinción de los dinosaurios y un gran número de otras especies animales y vegetales. Pasados unos millones de años (poca cosa para ella) se ha restablecido la biodiversidad con la llegada de multitud de nuevas especies que han remplazado a las desaparecidas.
Otro tanto ha ocurrido cuando una especie viva ha roto sus límites y comenzado a crecer de forma descontrolada en número de individuos. El resultado ha sido una catástrofe para ella con una brutal disminución del número de sus ejemplares o incluso su desaparición, como parece que ocurrió con los trilobites.
Esto nos lleva a pensar en el "calentamiento global actual" producido por nosotros mismos. ¿Cual va a ser la reacción de La Naturaleza? ¿Que vendrá tras el "cambio climático" ya irreversible? Yo no creo que la existencia de nuestra especie esté en peligro, pero sí que se avecina una catástrofe para los humanos. Y que la alteración del clima, la subida del nivel del mar y otros efectos van a reducir nuestro número hasta una cifra que no deberíamos haber rebasado nunca, quizás mil millones de habitantes, o menos. Luego retornará el equilibrio.
Volviendo al tema. ¿Es Gaia o La Naturaleza un ser vivo?. Depende de la amplitud que demos a esta denominación. ¿Tiene voluntad? En cierto modo, como la tienen los animales, las plantas, las células o los huracanes. ¿Tiene consciencia? ¡Que difícil!, ni siquiera sabemos realmente en que consiste la consciencia, ni nos consta su existencia más que en nosotros.
Con este capítulo termina el tema Comprender lo incomprensible, que espero haya servido para dar una idea más clara de algunos aspectos generales y básicos de la ciencia que suelen ser bastane mal entendidos.
Para ver todos los capítulos de este tema, en la columna de la derecha pulsar bajo el epígrafe "Temas" en "Comprender lo incomprensible"

