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03/11/2006
Capítulo 4 - En Camino - Los primeros pasos
Tema: Viaje al interior de la mente
(Ver capítulos anteriores de este tema)
Comenzaremos pues revisando una tras otra lo que nos parecen ideas básicas y especialmente las que constituyen juicios de valor ¿Desde cuando lo consideramos así?, si es desde siempre, desde la infancia, seguro que lo hemos adoptado sin razonar sobre ello. Ha llegado el momento de hacerlo, y si además el ponerlas en duda levanta una emoción de rechazo todavía resulta más necesaria su revisión.
Hay cosas que sabemos que no son como se creía hace unos cuantos siglos y sin embargo nos seguimos comportando de acuerdo con las viejas ideas, principalmente temas sobre nuestra propia naturaleza y la del mundo y todo lo llamado sobrenatural, claro para la ciencia, terriblemente confuso para muchos.
Revisar estas ideas no significa rechazarlas sin más sino reflexionar y buscar en que se basan. A la mayor parte tendremos que modificarlas o incluso sustituirlas, algunas son pura basura que sólo sirven para crearnos dificultades.
Otro tanto tendremos que hacer a continuación con los juicios de valor. ¿Porqué consideramos esto bueno y lo otro malo?, aquí necesitaremos estar atentos al inevitable rechazo emocional a pensar siquiera sobre estos temas.
Todos estos prejuicios (en el sentido de juicios previos, anteriores a nuestra capacidad de razonar y elaborarnos) que nos han sido inculcados, consideran a la persona no como un ente individual y único sino como una pieza intercambiable dentro de un conjunto. En otras palabras como una oveja que forma parte de un rebaño, algo ideal para los que tienen vocación de pastores.
Dentro de nuestra mente estas ideas y juicios de valor heredados se agrupan formando lo que Freud llamó el "superyo", que trata de controlar y dominar al "yo", nuestra propia identidad. Para mí el nombre apropiado no es "superyo" sino "censor".
Su efecto es el de rechazar parte de nuestros deseos, gustos, pensamientos y emociones de la zona consciente y relegarlos al subconsciente desde donde siguen actuando y jugando su papel en nuestro comportamiento, sin que tengamos una idea clara sobre su existencia. La consecuencia es que no nos comprendamos a nosotros mismos, lo que origina a su vez inseguridad, inestabilidad emocional e incluso remordimientos.
En el curso de nuestro viaje todo lo que ha sido artificialmente confinado en el subconsciente irá aflorando y saliendo a la luz. ¿Miedo a conocerlo?, quizás, pero es lo mismo que cerrar los ojos para no ver un precipicio, o el clásico ocultar la cabeza bajo el ala que atribuimos a las avestruces.
Cuanto se encuentra en el subsconciente es tan parte de nosotros mismos como lo consciente, y tiene el mismo influjo en nuestras decisiones. Para dirigir la coordinación y buscar la armonía de todos los elementos que integran nuestro yo contamos con el pensamiento lógico que, en casos extremos, tiene la capacidad de imponerse a los demás, y dificilmente podrá realizar bien su trabajo si desconoce a parte de los mismos.
En el curso de nuestro viaje tendremos que volver una y otra vez a revisar y completar este trabajo previo, conforme vayamos descubriendo aspectos ocultos de nuestra mente o nos tropecemos con ideas y creencias que no obstante haber sido elaboradas por nosotros lo fueron apoyándose en algunas básicas que antaño considerabamos verdades absolutas, pero que no resistieron el examen a que las sometimos después.
(continuará)
08/11/2006
Capítulo IV - Las propiedades asombrosas de la materia
Tema: Comprender lo incomprensible
(Ver capítulos anteriores)
Todos estamos habituados a las propiedades de la materia y a sus transformaciones acompañada por su inseparable, la energía. Conocemos bien las características de los distintos aspectos (o materiales) que va formando, no en vano cuanto nos rodea y nosotros mismos estamos compuestos con ellos.
Pero hace poco los científicos han comenzado a investigar un par de propiedades asombrosas. O quizás no lo sean más que las que ya conocíamos y nos parecen tales por la novedad.
La primera es que en la naturaleza dos y dos son más que cuatro, o dicho de una forma más correcta que en la unión de diversos cuerpos aparecen cosas que no existían en ninguno de ellos. ¿Difícil de creer? Supongamos a un científico de otro planeta que conoce perfectamente el oxígeno y el hidrógeno pero no el agua y que sabe que esta existe en otros lugares y su fórmula H2O. Trata de deducir las características del agua a partir de las del oxígeno y del hidrógeno, dos gases. Imposible que llegue a averiguar que el agua es líquida a temperatura y presión ambiente, con puntos muy próximos de cambio de estado (cero y cien grados), que es capaz de disolver a otros materiales sólidos y a cuales, etc.
Y naturalmente las combinaciones no se reducen a dos elementos de los más sencillos como en el ejemplo. Aunque todas las moléculas nos resulten invisibles por su pequeñez, sus diferencias relativas de tamaño son muy grandes. Supongamos que hacemos un modelo en el que representamos a la más pequeña (hidrógeno, compuesto por un sólo átomo) por un ladrillo, las mayores (como las moléculas a base de carbono de que estamos compuestos) tendrían la altura de un rascacielos y una estructura mucho más complicada.
La segunda característica misteriosa es la capacidad de la materia para autoorganizarse. Tenemos tres tipos. Cerrado (que no se da en la naturaleza), en una probeta de laboratorio ponemos diversos componentes, comienzan a reaccionar entre ellos transformándose y variando con el tiempo, intercambiando entre sí átomos y energía, tomando diversas configuraciones y estructura, hasta llegar por fin a un estado de equilibrio en el que ya no se producen más transformaciones.
El segundo tipo es abierto, similar al primero pero el conjunto intercambia continuamente materiales y energía con su entorno en el que existe una cantidad mucho mayor de todos ellos, el sistema resulta bastante más complicado y adopta estructuras y configuraciones variables, dependiendo de los materiales y energía que intercambia.
El tercer tipo es el más interesante, abierto en cuanto al intercambio de materiales y energía con su entorno, pero cerrado en cuanto adquiere una configuración y estructura interna que mantiene a pesar de los cambios que le llegan del exterior. Naturalmente dentro de ciertos límites traspasados los cuales no puede mantener su organización interna y desaparece.
Un huracán nace cuando la temperatura de la superficie del mar en un punto es muy alta. El aire situado en contacto con ella se calienta, se hace más liviano y asciende, el que le rodea viene a ocupar su puesto desplazándose horizontalmente desde todos los lados, la columna de aire asciende. A causa del efecto coriolis (que aquí no nos interesa) la columna comienza a girar como el agua que sale por el desagüe de una bañera, el violento ascenso aspira agua que una vez enfriada en las alturas regresa en forma de lluvia, ya tenemos formado al huracán.
El fenómeno intercambia energía calorífica (que toma del agua y difunde en las alturas) y materiales (agua principalmente) de su entorno de forma continua, pero conserva su forma a pesar de las variaciones del flujo que le alimenta. Se desplaza, pero sigue girando hasta que sale a tierra y al faltarle el agua no puede resistir y muere.
De forma similar, mediante la autoorganización surgió el universo, y se formaron las galaxias, las estrellas, sus sistemas planetarios y La Tierra, y apareció la vida en ella.
(continuará)
16/11/2006
Capítulo 5 - Adelante
Tema: Viaje al interior de la mente
(Ver capítulos anteriores de este tema)
El segundo paso es comenzar a reflexionar uno tras otro sobre nuestros deseos y gustos, como si se tratara de los de otra persona, cuidando de no dejarnos influir por lo que consideramos que deberían ser. Seamos sinceros con nosotros mismos que nadie se va a enterar. En este momento no se trata de si son posibles ni de nuestro mayor o menor éxito en su logro, simplemente queremos saber cuales son.
Como complemento nos puede ayudar el examen de nuestros sueños y especialmente de nuestras ensoñaciones. Dejar vagar libremente nuestra fantasía durante un rato sin pensar en nada serio, en momentos en que estemos tranquilos y reposados, y reflexionar posteriormente sobre ello da resultados excelentes. De todas formas este procedimiento será más fructífero cuando hayamos avanzado más en nuestro viaje.
A continuación viene el examen de nuestros sentimientos y emociones y la reflexión sobre ellos, lo que es bastante más difícil de hacer con objetividad. ¡Atención!, no nos dejemos llevar por los prejuicios, somos una individualidad distinta a las demás y no tenemos porque ser iguales a nuestros familiares, amigos o personas que conocemos, y mucho menos ajustarnos a un modelo preestablecido.
Tampoco estamos obligados a tener ningún sentimiento determinado hacia otra persona, sean cuales sean nuestras relaciones o parentesco con ella. Los sentimientos son espontáneos, personales y libres, los tendremos o no hacia otra persona determinada, en mayor o menor grado, es asunto nuestro.
Todo lo dicho para los gustos y deseos es aplicable aquí e, insisto, no nos engañemos a nosotros mismos, nadie tiene porqué conocer nuestros pensamientos.
Cuando tengamos bien trabajado cuanto antecede será el momento de dar otro importante paso, comenzar a examinar en nuestros recuerdos cual ha sido nuestro comportamiento en el pasado en distintas circunstancias y si se ha ajustado, dentro de las posibilidades, a lo que realmente son nuestros deseos, gustos, y sentimientos.
También es importante mirar cuales han sido a continuación nuestros juicios de valor sobre estos comportamientos propios, si hemos creído que deberían haber sido distintos, y si nos han producido pesadumbre o incluso remordimientos, inútiles y nocivos. Sin confundirlo con las reflexiones que hicimos en su día o hacemos ahora sobre el resultado respecto al objetivo que perseguíamos y sobre las reacciones provocadas en terceras personas, lo que es otra cuestión.
Esto nos dará una idea de hasta que grado nos hemos dejado dominar por "el censor" incrustado dentro de nuestra mente, antes de que iniciáramos la tarea de desmantelarle e intentar conocernos a nosotros mismos, y hasta que grado hemos sido libres.
Resulta muy interesante seguir el proceso a lo largo de nuestra historia con lo que iremos viendo como se ha ido desarrollando nuestra personalidad con la edad y como nos hemos ido librando lentamente de algunos de los prejuicios iniciales, pocos o muchos, en el curso de esta evolución de nuestra personalidad, evolución que por cierto continúa actualmente.
(continuará)
27/11/2006
Capítulo V - Espacio y tiempo
Tema: Las propiedades asombrosas de la materia
(Ver capítulos anteriores de este tema)
Después de examinar la luz, los colores y las imágenes que nuestro cerebro confecciona con todo ello volvamos al tema de como percibimos la realidad en otros campos fundamentales, y las dificultades que producen en nuestra comprensión de la misma cuando se aparta de nuestro entorno habitual. Comenzaremos por el espacio, dada su importancia.
Tema difícil que ha traído en jaque largo tiempo a pensadores y filósofos. Nuestros sentidos no perciben directamente el espacio y si miramos donde no hay objetos nada vemos, es pues una construcción de nuestra mente como las imágenes, y como ellas imprescindible en la vida y la mejor representación posible de la realidad en nuestro entorno. El problema aparece cuando extendemos este concepto más allá y nos preguntamos por ejemplo que hay en cualquier dirección pasado el último objeto, surge el incomprensible e insatisfactorio infinito.
Lo que nuestros sentidos nos dan es la distancia y dirección entre cada dos objetos, algo que sería en su conjunto caótico e imposible de manejar si el cerebro no creara el concepto de espacio, situando en él los objetos debidamente ordenados. Le llamamos tridimensional (no siempre lo hemos hecho) porque para mejor orientarnos hemos decidido que hay tres direcciones privilegiadas que se cortan entre si en ángulos de noventa grados, delante-detras, derecha-izquierda y alto-bajo. Esto es puramente arbitrario, en el plano horizontal en lugar de dos ejes con ángulo entre si de noventa grados podíamos haber decidido que hay cuatro con ángulo de separación de cuarenta y cinco grados, y otro tanto podríamos decir de los planos verticales.
Para los científicos estos imaginarios ejes, y el centro imaginario en que se cortan son la manera de situar numéricamente la posición de cualquier objeto mediante tan sólo tres números, su distancia en ángulo recto a los ejes. El sistema no es único, hay otro mucho menos usado y se podrían construir infinidad de ellos igualmente válidos.
Ahora vayamos al problema del infinito. Reflexionando un poco podemos comprender que más allá del último objeto el espacio simplemente no existe y por tanto tampoco es real el infinito.
En cuanto al tiempo podemos aplicar el mismo razonamiento, lo que existe en la realidad es el movimiento o sea el cambio en las distancias entre objetos o partes de los mismos, y si este cesara por completo el tiempo ya no tendría sentido.
Las Dimensiones
Otro concepto que parece incomprensible más allá de la tercera y que crea las mayores confusiones. Y del que se aprovechan abundantemente los que explotan la seudociencia dándolas un sentido místico y arbitrario para justificar los mayores desatinos.
Afortunadamente su explicación es sencilla. Se trata de un concepto matemático. En los cálculos y ecuaciones es necesario frecuentemente utilizar grupos de dos, tres o más valores que van ligados entre sí. Por ejemplo para situar un punto dentro de un plano necesitamos conjuntamente su distancia a cada uno de los ejes, decimos que el plano tiene dimensión dos. Para situarle en el espacio, y dado el cómodo convencionalismo de los tres ejes, necesitamos conjuntamente tres números y decimos que el espacio tiene dimensión tres.
Pero estas dimensiones no tienen porqué referirse exclusivamente a distancias, en la evolución de la fiebre de un enfermo tenemos dos dimensiones, tiempo y temperatura.
Einstein necesitó en sus cálculos situar la posición de un punto en el espacio y en el tiempo simultáneamente, para simplificar utilizó conjuntos de cuatro cifras inventando el espacio-tiempo cuatridimensional. Hoy los científicos teóricos que trabajan casi exclusivamente con ecuaciones utilizan muchas más en sus hipótesis.
(continuará)
30/11/2006
Capítulo 6 - Recapitulación
Tema: Viaje al interior de la mente
(Ver capítulos anteriores de este tema)
Si hemos llegado hasta aquí estamos en el final del viaje, o casi, aunque será conveniente mantener la costumbre adquirida y seguir en el futuro examinándonos a nosotros mismos de cuando en cuando, porque nuestra personalidad es dinámica y continúa evolucionando.
Yo creo que toda persona es capaz de hacerlo con la excepción de los casos patológicos y de aquellos en que "el censor" introducido en su mente y emociones asociadas son tan poderosos que de nada les sirve su capacidad de razonamiento lógico, afortunadamente muy escasos en los países desarrollados y en nuestra época, en tiempos pasados fue muy diferente.
Y si por cualquier motivo te has quedado por el camino no ha sido tiempo perdido, sin duda estarás en mejor situación que al comienzo.
Es el momento de darle un repaso al largo camino recorrido, destacando los aspectos de nuestra personalidad antes ocultos y que en la actualidad han surgido a la luz y conocemos. Y posiblemente es el momento también de dedicar un poco de tiempo a reorganizar y armonizar entre ellas a nuestras ideas básicas.
Los psicólogos ponderan los beneficios de la "autoestima", los tiene sin duda junto con algunos inconvenientes menores, pero es mucho mejor la "autoaceptación". Ahora nos conocemos, así somos, en algunos aspectos concretos (memoria, reflexión, rapidez, etc.) inferiores a otra persona determinada y en otros aspectos concretos superiores a ella. ¿Que nos importa?, no tenemos porqué compararnos con nadie, somos nosotros, un individuo único dentro de la especie humana, y con arreglo a nuestras características tenemos que organizar nuestra vida, que también es exclusivamente nuestra.
Salvo circunstancias extraordinarias en la sociedad en que estamos inmersos nada nos impide ser razonablemente felices, disfrutando de las pequeñas satisfacciones cotidianas de la vida (si nos toca alguna extraordinaria, pues bienvenida), tranquilos y en buena relación con los demás.
Desde luego no podemos olvidar que vivimos en sociedad y que tenemos que respetar a los demás si les exigimos que nos respeten y no se inmiscuyan en nuestros asuntos privados. Hay bienes comunes como las calles y las carreteras y resulta evidente que para su uso ordenado por todos son necesarias unas normas. ¡Pero que no invadan con este pretexto nuestra privacidad!
Como seres humanos tenemos necesidades y entre ellas la psicológica de relacionarnos con otras personas y de establecer lazos afectivos con algunas de ellas. Sin embargo es nuestro derecho el aceptarlo o no con quien lo pretenda, sea quien sea, sin dar ninguna explicación a nuestro posible rechazo. Naturalmente es preferible hacerlo de una forma cortés cuando sea posible, y tendremos que aceptar el mismo derecho en los demás y considerar normal y sin transcendencia si alguien nos rechaza. El ideal es diversificar nuestros afectos y tener muchos amigos, así el fallo de alguno, por fallecimiento u otras causas, será más llevadero.
Caso aparte es el de las personas que no nos agradan y con las cuales nos vemos obligados a tratar por razones de trabajo. Lo mejor es mantener con ellas una conducta correcta, cortés y distante, limitando nuestra conversación a lo que sea necesario sin entrar en nada personal.
(continuará)

